El club, de a poco, empieza a recuperar todo aquello que había perdido

Los años 80 fueron años de esplendor para Ferro. Los logros deportivos y la excelencia como club social hicieron que la opinión generalizada lo considerara el club a seguir, el modelo a desarrollar.

En atletismo, natación, vóley, basquet y naturalmente en fútbol, con el recordado Ferro de Griguol, en todas esas disciplinas el club de Caballito tuvo una destacadísima actuación.

Pero poco tiempo después todo se desmoronó. Se llegó a tal nivel de deterioro que en el 2002 fue oficialmente declarada la quiebra del club. Fueron muchos años de pena, de declive, pero los socios y los hinchas hicieron lo suyo. Que fue mucho. La quiebra fue levantada y el futuro empezó a divisarse más claro.

Aquel sueño que comenzó hace más de un siglo, en un lejano 1904 fundado por 96 empleados de la compañía Ferrocarril Oeste de Buenos Aires aún está vigente. Y en alza.

Falta que siga creciendo institucionalmente, que repita o mejore la muy buena campaña en la Liga Nacional de Basquet y que vuelva a la Primera División del Fútbol Argentino.

Ferro, de a poco, va siendo el que fue. Y es una gran noticia para el barrio. Y para la Ciudad.

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