Durante el mes de agosto, una exposición de más de 30 fotos retrató la arquitectura, la cotidianeidad y los lugares secretos de caballito.

Buenos Aires es un verdadero boccato di cardenale para cualquier fotógrafo amateur y mucho más para el profesional. En Caballito esa oportunidad siempre existe. Y así lo han demostrado más de 30 fotógrafos que han expuesto sus trabajos durante el mes de agosto en las instalaciones del Club Italiano.

Las fotos expuestas dieron cuenta de lo que cualquier mente inquieta puede ver en el barrio. Cúpulas, rejas, balcones, puertas y ventanas, todos objetos que están al alcance de la vista de cualquiera.

Ver una muestra de fotos tiene al menos dos vertientes. Una: disfrutar el momento, apreciar el lugar a partir de la mirada del artista, que hizo un recorte de la realidad en un momento y en un lugar determinado. Hay mucho del artista en ese registro que decide mostrar. Y hay mucho también del lugar que es mostrado.

Pero hay otra vertiente más vinculada a la curiosidad que a la belleza quizá. Y es que ese momento actúa como una suerte de invitación al recorrido. En qué lugar está la cúpula de la iglesia que se muestra, en dónde se puede ver esa puerta o esa ventana, cómo es ese balcón.

Y entonces ocurre la prolongación en el tiempo de lo que se vio en ese pequeño recorrido por las fotos. Porque quedará mirar con los propios ojos lo que el fotógrafo mostró con su lente. Y entonces el viaje no tendrá fin.

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