“Al este y al oeste, llueve y lloverá, una flor y otra flor celeste, del jacarandá” dice la poética daltónica de María Elena Walsh, quién cambió el color lila de las hermosas flores de los jacarandás por el color más parecido que rimara con oeste.

El jacarandá es un árbol oriundo del noroeste argentino, sus hojas caen en la primavera y florece durante el mes de noviembre. Durante 30 días sus copas floridas tiñen de lila el cielo y al mes siguiente, en diciembre, las flores caídas generan una alfombra violácea que cubre las veredas y las calles porteñas.

En el año 2015 el Jacarandá fue declarado el árbol distintivo de la ciudad de Buenos Aires. La ciudad tiene unas 400.000 especies arbóreas plantadas dentro de sus límites. El fresno americano con 143.000 ejemplares encabeza la presencias, luego sigue el plátano con 35.000, el tilo con 17.000 y el jacarandá ocupa el 4º lugar con 15.000 ejemplares, de los cuales el 80% está en las calles y un 20 % en plazas y parques.

El 2015 será un año recordado por el arribo de numerosas plagas y dentro de ese marco, una buena parte del plantel de jacarandás se vio infectada por una chinche que, proviniendo desde la provincia de Entre Ríos, llegó por primera vez a la ciudad y provocó una temprana caída de sus hojas.  La pronta atención del Ministerio de Ambiente Porteño consiguió curar los árboles afectados y dos años después han vuelto a florecer con todo su esplendor.

Las avenidas Figueroa Alcorta, Sarmiento y 9 de julio son las que cuentan con mayor número de unidades. Aunque esta última debió soportar la construcción del Metrobús que arrasó con más de 300 árboles, entre los que se contaban casi un centenar de jacarandás, convirtiendo a los carriles centrales del boulevard más frondoso de la ciudad en un páramo de cemento y acrílico que por lo menos tardará 40 años en recuperar el ambiente verde y oxigenado que perdió hace 4 años atrás.

En la Comuna 11, el barrio con más presencia de esta especie es Villa del Parque y  las calles que más ejemplares cuentan son Baigorria, Melincué, Arregui, Lascano, José P. Varela y las cuadras de Nazarre y Nogoyá cercanas a la Avenida San Martín. Tengo la suerte de vivir sobre una de estas veredas y disfrutar desde mi ventana de esa marea violácea que nos reconcilia con la vida. El gobierno Municipal se propone triplicar la cantidad de Jacarandás en la ciudad durante los próximos años. Entre las razones, además de las de ser una especie con buena sombra, raíces poco invasivas e indudable belleza está la de prevenir una posible plaga de gusanos que está asolando los fresnos en Norteamérica y que de bajar a nuestras tierras pondría en peligro a casi la mitad del arbolado porteño. Y ya sabemos que las plagas que vienen del norte suelen ser devastadoras.

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