Luego de asistir a la charla que brindó el director francés Michel Gondry, en la que recorrió su carrera como videasta y como director de cine y presentó su proyecto denominado  “Usina de películas amateurs”, me dio curiosidad por ahondar en esta última idea.

Es que en esa oportunidad el director de “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos” propuso que alguien sin experiencia podía hacer su propia película y que lo importante era el proceso y no el resultado, claro está, en referencia a su proyecto.

Tal es así que me anoté para participar en la experiencia. Una tarde llegué a La Usina del Arte, en el barrio de La Boca, al lado del Riachuelo y de la autopista, para ver de qué se trataba y puedo adelantar que me sorprendió. Era cierto que en tres horas uno puede hacer su propia película, desde la elección del título, el género, el guion, la filmación. Claro que es un proceso creativo grupal, en este de caso de 10 personas.

Al comienzo, una instructora muestra a los participantes del taller los 13 sets de filmación armados especialmente: un bar bien argento, un tren, un camping, un auto, una cárcel, todo muy variopinto. Eso ya genera una idea y  es un material fundamental para trabajar en el primer taller de 45 minutos. Allí en base a un protocolo y al cumplimento estricto del tiempo se define el título, el director, el género y se tiran ideas para conformar lo que será el guion, todo elegido por mayoría.

Luego se pasa a un segundo taller también de 45 minutos en los que se elige vestuario, se define quien hará cada personaje y se bosquejan los diálogos que finalmente serán plasmados en base a la inspiración del momento.

Luego llega el turno de la filmación en los sets elegidos y finalmente, mientras se espera la edición por parte de uno de los asistentes del proyecto, se hace la tapa del dvd.

Nuestro grupo finalmente  hizo un trabajo de 12 minutos de duración y de título Tren al Riachuelo, cuatro mini historias que confluyen en un tren  que no para nunca y del que es imposible bajar.

Gondry sí tenía razón. Se pudo.

 

Guillermo Cerminaro

Comentarios