A principios del siglo XIX en muchas regiones de las Provincias Unidas del Río de la Plata, la mitad de los habitantes era de raza negra. En 1810 en la ciudad de Buenos Aires vivían 23.000 blancos y 10.000 negros o mulatos, todos ellos esclavos al servicio de europeos y criollos. Hoy se estima que un 4% de la población de la ciudad tiene antepasados africanos.

En las veredas de la ciudad de Buenos Aires han aparecido en los últimos años una gran cantidad de puestos ambulantes de venta de anteojos. Buena parte de la mercadería ofrecida está compuesta por gafas oscuras que protegen a la vista de la acción del sol. Paradójicamente los vendedores son inmigrantes africanos de piel tan negra como los lentes que ofrecen.

En la Comuna 11, en Villa del Parque, se pueden reconocer a varios de estos muchachos que realizan su trabajo a lo largo del centro comercial situado sobre la calle Cuenca, sobre todo alrededor de la estación de tren y la plaza Aristóbulo del Valle. Algunos de ellos venden también, relojes, zapatillas, carteras o ropa que compran en el barrio de Once o La Salada para luego revender en las zonas con mayor movimiento peatonal de la ciudad.

Se calcula que han arribado en los últimos años al país unos 10.000 inmigrantes africanos llegados sobre todo desde Senegal y Nigeria, aunque también de países como Camerún, Costa de Marfil y Ghana, Muchos de ellos tiene estudios realizados en sus países de origen pero aquí no consiguen trabajo estable y deben dedicarse a la venta callejera. La gran mayoría llega gracias a la ayuda de su núcleo familiar y vecinal, quienes logran reunir los 4.000 ó 5.000 dólares que cuesta llegar desde África. Lo hacen con la esperanza de que el enviado, en general el más apto, pueda ir luego remitiendo dinero a la comunidad y la familia. La mayoría de estos muchachos trabaja en la calle de lunes a lunes durante más de 12 horas y logran enviar todos los meses algunos dólares a su gente, que vive en condiciones de suma pobreza.

Desde el mes de enero de este año, el gobierno nacional modificó la ley de migraciones de 2004 estableciendo el Decreto de Necesidad y Urgencia Nº 70, por el que se puede deportar a los extranjeros con un proceso sumarísimo en apenas 48 horas. Lo que coloca a estos inmigrantes en una situación de extrema fragilidad legal. Este decreto, sumado a la política de erradicación de la venta ambulante que lleva adelante el gobierno municipal ha propiciado una persecución sistemática de la policía y el Ministerio de Espacio público de la Ciudad, sobre todo en las zonas de Constitución y Balvanera donde hay denuncias de malos tratos y torturas además del decomiso de la mercadería.

La historia oficial argentina ha intentado invisibilizar el aporte africano en la construcción de la Nación: Su generosa contribución en los ejércitos de la independencia o la llegada de pescadores Caboverdianos a inicios del siglo XX Los anteojos que venden los negros en la calle sirven para ver mejor, las anteojeras que el poder suele regalarnos impiden observar la realidad.

Comentarios