Todos los 15 de febrero, el barrio de Caballito sopla las velitas

 

El mes de Febrero es el mes en el que se conmemora el cumpleaños del  barrio de Caballito. Esto tiene sus fundamentos jurídicos en la Ley 950 sancionada el 05/12/2002 por la cual, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, instituyó el día 15 de Febrero de cada año como Día del Barrio de Caballito, en conmemoración a la fecha en que se compró el predio que dio origen a la “Pulpería del Caballito”.

A continuación están expuestos parte  de los fundamentos del Proyecto de Ley, tratado en la sesión del 18/07/2002, presentado por Jorge Giorno:

“En los primeros años del siglo XIX se afincan en la zona un grupo de inmigrantes genoveses: Cánova, Mortachioli, Navone y Villa, cuyos apellidos se castellanizaron poco después como Cáneva, Montarcé, Naón y  Vila, siendo este último el que daría lugar al nombre definitivo del “barrio”.

Don Nicolás Vila, casado con doña Juana Agriente (y concuñado de Francisco Montarcé), adquiere el 15 de febrero de 1821, a don Juan Antonio Avalos, la manzana comprendida por las actuales Av. Rivadavia y Emilio Mitre, una casa de cuatro habitaciones, una de ellas formando esquina, con puertas a ambas calles, techo de azotea, en la que instaló una pulpería.

Poco después compra a un tal Galeano, una vieja ballenera que había encallado frente al paseo de La Alameda, la que transporta en carreta hasta la pulpería, y una vez desarmada, utiliza su tablazón para cercar el predio. En el palenque exterior, frente a una de las puertas de entrada, plantó el mástil de la embarcación, y en la perilla del mismo colocó una veleta de latón con la figura de un caballito de patas retaconas, que había comprado en la herrería de Monteagudo, en la calle Venezuela entre Perú y Bolívar.

Fue a partir de entonces que los numerosos parroquianos que concurrían al negocio, particularmente los días domingo, en que don Nicolás vendía sus famosos raviolis (que preparaba con la acelga de su quinta), y también los transeúntes, comenzaron a utilizar la veleta como referencia geográfica: “antes del Caballito”, “pasando el Caballito”, “frente al Caballito”, etc., institucionalizando el nombre que terminó por generalizarse a todo el vecindario”.

Los fundamentos son más extensos pero este fragmento brinda una idea de la historia inicial. Seguramente la mayoría de quienes caminan por las calles del barrio no lo sepan. Caballito con su ruido y con su gente lejos está hoy de la tranquilidad de aquella pequeña zona de inmigrantes genoveses que alguna vez supo ser.

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