Ya sea por el placer de la lectura o por la obligación escolar, la feria del parque es un punto clave de la literatura de la comuna 6

El Parque Rivadavia es de los más conocidos y visitados de la ciudad. Si bien muchos vecinos lo disfrutan para tomar sol, jugar con los niños o correr, hay muchos que lo conocen por su feria de libros.

Siguiendo la dirección de  la calle Beauchef se llega a la feria que va desde la calle Rosario a la Avenida Rivadavia. El que nunca fue, debería saber que hay (casi) de todo en materia de libros. Desde los que son difíciles de conseguir hasta novedades, pasando por los clásicos. Está Borges y está Cortázar, está Shakespeare y Camus, está Pérez Reverte y Murakami.

También, y cuando comienzan las clases se hace evidente, hay varios puestos que se especializan en textos escolares, esos que los maestros piden y a veces es un dolor de cabeza conseguir.

Está la posibilidad del trueque, casi nunca conveniente para el que va con un montón de libros y se lleva apenas algunos billetes o la posibilidad, menos conveniente aún, del que va a vender sus libros.

El lugar no está exento de ciertas características pintorescas: perros y gatos que conviven en aparente amistad,  ajedrecistas aficionados que juegan sin importarle el ruido de los alrededores, padres que esperan a sus hijos a la salida del colegio, jóvenes skaters y niños corriendo detrás de la pelota.

La feria es un verdadero enclave dentro del barrio y abre todos los días de la mañana a la noche sin importar si es día de semana, fin de semana o feriado. Como para que no queden excusas para pegarse una vuelta a ver si se encuentra alguna perlita o simplemente un libro que nos esté esperando.

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