Como viene sucediendo a lo largo de los últimos años, llega el mes de marzo y no se sabe si empiezan las clases. Llegado el último día de febrero, sólo la provincia de Misiones tiene asegurado el inicio del ciclo lectivo. La mayoría de las provincias, incluida la ciudad de Buenos Aires, presentan para 2018 un panorama incierto en materia educativa.

Una vez más el inicio de la actividad escolar en los distintos distritos pende de un hilo, del tira y afloje de las paritarias docentes. Aunque este año el grado de incertidumbre tiene una amplitud geográfica mucho mayor que otros años, posiblemente debido al plan de ajuste que ha impuesto el gobierno nacional atándose a una pauta inflacionaria que en un primer momento fue del 10% y luego corregida al 15% y que condiciona a los distritos provinciales a un ofrecimiento que no supere esa cifra pese a que todas las estimaciones de diferentes entidades económicas pronostican una inflación similar a la de 2017, cercana al 25%. Este desfasaje no sería nuevo, ya que el gobierno en sus dos años de gestión siempre ha previsto una inflación mucho menor a la que luego termina siendo en la realidad, generando un deterioro salarial importante en los distritos que no acordaron alguna clausula de ajuste inflacionario (Clausula gatillo). Este antecedente tiene un peso importante a la hora de la negociación entre los gremios y los estados provinciales.

Esta consideración general tiene sus particularidades en cada provincia, dentro de las que presentan un panorama muy complicado esta la provincia de Santa Cruz que el año pasado tuvo la mitad de los días de clase previstos y podríamos considerarla en una situación de emergencia educativa. Como siempre la paritaria más importante por la embergadura del distrito es la de la provincia de Buenos Aires, que además de la disputa salarial, ha tenido un mes de febrero muy conflictivo con el cierre de casi 50 escuelas en lugares de difícil acceso como las del Delta del Tigre o en comunidades muy poco pobladas, como en el interior de la provincia. Reflotando el tema de considerar a la educación desde el estado como un gasto y no como una inversión. Estas escuelas (En general con muy poco alumnado) actúan como núcleo central de la comunidad y producen el anclaje de los pobladores a su territorio. Su desaparición no sólo genera un problema educativo sino que contribuye a un problema social mucho mayor que es el de la desruralización de las sociedades, problema que afecta a todo el mundo y por el cual el  ámbito rural se va despoblando para generar cada vez más grandes conglomerados urbanos donde la gente vive hacinada.

En particular en la ciudad de Buenos Aires, el distrito con mayor riqueza por habitante del país, además de la pauta salarial del 12% sin claúsula gatillo ofrecida inicialmente por el gobierno municipal y considerada inaceptable por los gremios, se suman otras instancias de conflicto como la escasez  de vacantes en el nivel inicial, el traslado de la escuela de nivel inicial y primario conocida como Bandera  Argentina de Retiro a un galpón en terrenos de la Villa 31 que ha motivado una presentación de amparo ante la justicia por parte de los padres por la medida inconsulta de llevar la escuela a un lugar que ellos consideran inadecuado y peligroso, y también la falta de maestros en algunos de las comunas mas carenciadas de la ciudad como Villa Soldati. Este último punto nos puede llevar a hacernos algunas preguntas y reflexiones ¿Porqué faltan maestros? ¿Porqué el salario no es bueno?¿Porqué es un trabajo que exije demasiada responsabilidad? ¿Porqué es una tarea desvalorizada por la sociedad y pocos quieren asumir el compromiso de llevarla a cabo? ¿Por todas estas razones a la vez?

En los últimos tiempos, cuando caminamos por las calles de la ciudad solemos encontrarnos con agentes de policía, a veces en solitario, a veces en grupos, muchas veces hablando por teléfono celular. Lo que indica que no hay carencia de aspirantes a policías, pero si hay carencia de aspirantes a maestros. Una sociedad y un estado que privilegian el servicio policial al servicio educativo deberían hacerse preguntas al respecto y preocuparse seriamente por su futuro.

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