Bajo el programa de cuidado del medioambiente, se declararon dos nuevas especies simbólicas de la ciudad.

Una mariposa y una orquídea no es el título de una canción de Fito Paéz, sino que tiene que ver con una declaración de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

¿Qué une, entonces, a una mariposa que despliega con sus alas los colores de la bandera argentina y que  vive en pocos refugios naturales de la ciudad y una orquídea blanca que crece en el Lago Lugano o de los talares del barrio Agronomía?

La respuesta, más allá de formar parte del mundo de la naturaleza, es que recientemente la Legislatura declaró como especies simbólicas de la Ciudad a la mariposa bandera argentina (Morpho epistrophus argentinus) y a la orquídea ribereña o del talar (Chloraea membranácea).

Para fundamentar esto, los especialistas del Jardín Botánico dijeron que esta declaración “servirá para enfocar la atención de los ciudadanos y los decisores sobre la conservación de los hábitats que ambas necesitan, el significado de la biodiversidad y la importancia de cada eslabón en la cadena de la vida”.  

Todo esto, que parece poco importante, considerando a primera vista otros problemas que parecen más trascendentes, se inscribe dentro del cuidado del medioambiente, que no es otro que nuestra casa.

Hay que decir, para que los porteños no crean que todo sucede acá, que las dos especies no son propias de la Ciudad.  Quizá para aquellos que les guste perderse en el detalle y en el placer de la búsqueda sea un buen programa buscar estas especies en un paseo por la Reserva Ecológica o por Agronomía. Y quizá de ahí surja un poema o una canción como las de Fito.