El de la basura es un problema mundial. En los océanos hay varias islas de basura. La mayor se encuentra en el Pacífico Norte, entre la isla de Hawai y California. Una isla de plásticos flotantes de un tamaño mayor al de Francia que amenaza con convertirse en el sexto continente. La ciudad de Buenos Aires tenía sus expectativas colocadas en el Plan Basura Cero, pero ahora parece que éstas; están a punto de hacerse humo.

El Gobierno de la Ciudad presentó en la Legislatura un proyecto que impulsa la incineración en hornos controlados de los residuos a través de un sistema de “valorización energética” anunciando, de esta manera indirecta, el fracaso del Plan conocido como Basura Cero puesto en práctica a partir de una ley del año 2005. El proyecto propone que miles de toneladas de desechos urbanos sean quemadas en hornos apropiados con exigentes sistemas de control a partir de los cuales se lograría la oxidación total de los residuos. Una versión moderna, colectiva y con pretensiones utilitarias del ya fracasado, muerto y enterrado método de los incineradores ubicados en todos los pisos de los edificios de la ciudad.

La ley que ahora se pretende modificar contemplaba una reducción de un 30 por ciento en la generación de basura destinada al relleno sanitario al 2010, de un 50 por ciento al 2012 y un 75 por ciento para el 2017. Y prohibía para el 2020 “ la disposición final de materiales tanto reciclables como aprovechables”.

Ante el incumplimiento con estos plazos para bajar el volumen de residuos y ante el colapso de los rellenos sanitarios ubicados en el área metropolitana, el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires  plantea nuevas metas para reducir la basura:  Un 50 por ciento para el 2021, de un 65 por ciento para el 2025,  un 80 por ciento para el 2030, y trasladar a 2028 la prohibición de la disposición final de materiales tanto reciclables como aprovechables.  La nueva iniciativa promete transformar esta incineración en energía eléctrica  que puede ser aprovechada por la red de distribución domiciliaria tal como se hace en Estados Unidos y varios paises europeos, y propone la creación de 7 plantas para cumplir esta tarea. En un primer tramo se construiría una en la ciudad y dos en el sur de la Provincia de Buenos Aires, siguiendo con la norma constante de trasladarle los problemas del distrito a la provincia vecina.

El proyecto ha generado el rechazo de las Organizaciones Ambientalistas, y de Recolectores Urbanos. Las ONG consideran que la iniciativa será una solución contaminante que degradará la calidad del aire ya que se  emitiran dioxinas y furanos –sustancias químicas tóxicas que pueden afectar la salud– cuyas emisiones al aire con las nuevas tecnologías pueden ser reducidas pero no eliminadas, en este sentido advierten también que el 30% de la basura es contaminante y que las cenizas generadas por estos residuos también lo serán. Según fuentes Ambientalistas, el uso de esta tecnología en los paises centrales está cayendo en desgracia ya que desde hace un año, la Comisión Europea recomienda que los países que no tienen plantas de este tipo no las construyan, y convocó a cerrar las existentes. Además, advierten que la Industria, al ver que se les cierran las puertas en Europa, mira a América latina y Asia como opción y ha establecido a México y Buenos Aires como las puertas de entrada para hacer este negocio contaminante. Previenen también que la Incineración iría a contramano de la promesa de convertir a Buenos Aires en Zona Carbono Neutral para 2050.

Por su parte las Organizaciones de Recicladores Urbanos se consideran en estado de alerta ante la posibilidad de que más de 10.000 personas en la ciudad y más de 100.000 en todo el país puedan perder su fuentede trabajo.

El Gobierno Municipal deberá responder a estas inquietudes en la legislatura, pero antes que nada debería explicar las causas del fracaso del Plan Basura Cero y las consecuencias en términos de pérdida económica que este fracaso genera en los vecinos de la ciudad, así como también sería deseable que aclare que intereses económicos se esconden detrás de esta nueva propuesta, porque así como la basura, el dinero de los contribuyentes también suele hacerse humo sin dar demasiadas explicaciones.