Por la “contaminación auditiva” generada por bandas y agrupaciones musicales, los vecinos del barrio denuncian que el parque se transformó en una “sala de ensayo”.

El Parque Centenario es conocido por su múltiple actividad artística. Los domingos de tarde, por citar el día de mayor actividad, los tamboriles repican como lo hacen una tarde en cualquier barrio de Montevideo. En otra punta, otros,  con la batucada muestran ritmos diferentes, pero que llaman, también, a moverse.  En otros espacios suele haber bandas de rock de diversos estilos y otras actividades musicales. El parque es tan grande que hay lugar para todos.

Esto, que es una expresión del arte urbano, disfrutada por muchos, parece molestarle a algunos vecinos que se han quejado últimamente en redes sociales por los “ruidos molestos” agregando que  “eso no se trata de cultura”. Expresamente, un grupo de Facebook llamado Vecinos del Parque Centenario, expresó: “Reclamamos que se tomen medidas sobre la contaminación auditiva que sufrimos no sólo los fines de semana sino también durante la semana ya que se ha tomado el Parque Centenario como sala de ensayo de Murgas, Candombes, Batucadas, Tamboriles, bandas y todo lo que se les pueda ocurrir”.

El parque es un espacio abierto y muy vasto, por eso cuesta creer que el ruido sea “tan molesto”, ya que además es en pleno día. Si no se puede hacer en un parque, ¿en qué lugar entonces? Si bien hay muchas definiciones de cultura, cuesta encontrar una que no comprenda a la música, que, en este caso,  puede ser mejor o peor, pero el nivel -que lo tiene- está además apoyado por muchos que, se acercan, mate en mano, para disfrutar de las diversas expresiones.

A veces la excusa de “los ruidos molestos” esconde otras cosas. ¿Dirán lo mismo los vecinos cuando hay ballet o música clásica-expresiones más que necesarias y válidas- que suelen tener su espacio en las noches en el Anfiteatro?