Coca Cola es la empresa internacional que lidera a las patrocinadoras de los Juegos Olímpicos Modernos desde que comenzaron en 1896, en Atenas. Este año será una de las empresas auspiciantes de los 3º Juegos Olímpicos de la Juventud 2018 que se desarrollarán en el mes de octubre en la Ciudad de Buenos Aires. El acuerdo que ha establecido con el Gobierno Municipal y el Comité Olímpico Internacional deja muchos puntos oscuros a dilucidar.

La empresa Coca Cola internacional patrocina las Olimpíadas desde 1928 en los Juegos desarrollados en la Ciudad de Amsterdam, aquellos reconocidos por ser los primeros en que se hizo un recorrido previo de la antorcha Olímpica. Con la delegación de los Estados Unidos llegaron al evento 1000 cajas con botellas del producto y a partir de ese desembarco nunca dejaron de participar, salvo en los Juegos realizados por Moscú en1980, luego que los norteamericanos le declararan el boicot al acontecimiento deportivo. De cualquier manera se las ingeniaron para hacer negocios y consiguieron que por primera vez la bebida se vendiera en la Unión Soviética. De la misma manera no tuvieron problemas en patrocinar los Juegos de Berlín en 1936, conocidos como los “Juegos de Hitler”. Es famoso el afiche con el águila del Tercer Reich sosteniendo en sus garras el símbolo nazi detrás de la tipología gráfica de la empresa.

Con el correr de los años el poder de los patrocinadores fue creciendo y hoy no es ningún secreto que son ellos (Coca Cola, Adidas, ABC – TV, etc) quienes terminan decidiendo donde se realizan los Juegos Olímpicos. En 1985  el Comité Olímpico Internacional (COI) creó el TOP (The Olympics Partners) para agrupar a los patrocinadores mediante un contrato que les permitiera utilizar la marca de los Juegos Olímpicos por un período de 4 años y como contraprestación en las sedes olímpicas sólo se pudiera vender productos de los patrocinadores. Un contrato de exclusividad más allá de los intereses particulares de los gobiernos de cada ciudad. Para tener una idea de los montos de estos contratos podríamos decir que en los Juegos de Río de Janeiro 2016 cada una de las marcas desembolsó 100 millones de dólares por patrocinar el evento y que en 1996, Coca Cola pagó, además, 12 millones de dólares por auspiciar el recorrido de la Antorcha Olímpica por todo EEUU.  Ese año la participación en los Juegos le permitió aumentar las ventas en un 17%.

Con estos antecedentes resulta sorpresivo que el Gobierno Porteño haya decidido pagarle a la empresa Coca Cola casi 36 millones de pesos por el servicio de Hidratación y Refrigeración de los atletas. Una contratación directa, Nº 9982-0255-CDI18, sin licitación, que autoriza a la empresa de manera exclusiva para preparar, embotellar, distribuir y vender bebidas dentro del ámbito del evento. Este tipo de contratos están prohibidos en la Ley de Compras y Contrataciones de la Ciudad, salvo urgencia (acá no hay ninguna) o que se trate de bienes cuya fabricación sea exclusiva de esa empresa (hay varias empresas que podrían ofrecer el servicio). De esta manera, el contrato, además de ilegal, configuraría un antecedente extraordinario; que un Patrocinador cobre  en lugar de pagar por auspiciar un evento y difundir su marca en el mundo. Sería conveniente que el Gobierno de la Ciudad salga a aclarar esta situación tan refrescante y hedionda al mismo tiempo.

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