La construcción de nuevos consultorios externos en el hospital de la Comuna 11 mejora la atención y actualiza su infraestructura, en contraste con otros centros de salud porteños.
El Hospital Zubizarreta, ubicado en el corazón de Villa Devoto, atraviesa una de las transformaciones más importantes de su historia reciente. La construcción de un nuevo edificio de consultorios externos marca un avance significativo para la infraestructura sanitaria de la Comuna 11, en un contexto donde la modernización hospitalaria aparece como una deuda desigual en la Ciudad de Buenos Aires.
La obra en curso contempla un edificio de más de 5.400 metros cuadrados distribuidos en cuatro niveles, con un total de 65 consultorios destinados a distintas especialidades médicas. El objetivo principal es centralizar la atención ambulatoria, mejorar la circulación interna y reducir los tiempos de espera para pacientes y profesionales.
Además, el proyecto incluye espacios de laboratorio, vacunatorio, farmacia ambulatoria y diagnóstico por imágenes, con acceso reorganizado sobre la calle Asunción. La intervención también implica la demolición de estructuras antiguas que databan de la década del 70 y que habían quedado obsoletas frente al crecimiento de la demanda sanitaria.
El Zubizarreta, fundado a comienzos del siglo XX, es un hospital clave para los barrios de la Comuna 11 y zonas cercanas, con una amplia oferta de especialidades médicas tanto para adultos como para población pediátrica. En ese sentido, la obra no solo busca modernizar la infraestructura, sino también acompañar el aumento sostenido de pacientes en el sistema público.
Sin embargo, este proceso de renovación no es homogéneo en toda la red hospitalaria porteña. Mientras el Zubizarreta avanza con una intervención integral, otros hospitales históricos de la ciudad muestran realidades más complejas.
Un caso emblemático es el Hospital Rivadavia, en Recoleta, uno de los más antiguos del país. Su estructura se organiza en múltiples pabellones construidos a lo largo de más de un siglo, lo que genera dificultades de mantenimiento, circulación y actualización tecnológica. A lo largo de las últimas décadas, este hospital ha atravesado períodos de deterioro y obras inconclusas, reflejando las dificultades para sostener una modernización continua en edificios históricos de gran escala.
La comparación pone en evidencia una tensión estructural: mientras algunos centros de salud avanzan hacia modelos más integrados, con edificios modernos y centralizados, otros continúan funcionando bajo lógicas fragmentadas, propias de otra época.
En ese marco, la obra del Zubizarreta aparece como parte de un plan más amplio de fortalecimiento del sistema público, aunque también abre interrogantes sobre la distribución de recursos y prioridades dentro de la ciudad.