Luces azules, música, cortinas cerradas y un trato distinto con los pasajeros marcaron la identidad del tradicional “rojito”, que ahora pasará a manos de Metropol.
El grupo Metropol anunció este viernes la incorporación de las líneas 109 y 181 a su estructura operativa, en una decisión que vuelve a poner en evidencia el fuerte proceso de concentración que atraviesa el sistema de transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). La operación se concretó tras un acuerdo con las empresas Transportes Nueve de Julio SAC y Siglo XXI, históricas prestadoras de ambas líneas, y marcará el inicio de una nueva etapa para dos recorridos tradicionales del transporte porteño y bonaerense.
La llegada de Metropol estará acompañada por un importante plan de renovación tecnológica y de flota. Según informó la compañía, en los próximos días comenzarán a circular diez colectivos King Long a GNC de origen chino en la Línea 109, mientras que en un plazo estimado de 120 días se renovará completamente la flota con unidades cero kilómetro impulsadas a gas natural comprimido. La empresa ya había realizado una transformación similar en las líneas 65 y 151, donde reemplazó la totalidad de los vehículos por colectivos de nueva generación.
Sin embargo, para muchos vecinos y pasajeros habituales, la noticia representa también el cierre de una etapa muy particular dentro del mundo del transporte porteño. La Línea 109 no era solamente un colectivo: para muchos era “el rojito”, una línea con identidad propia y un fuerte vínculo con sus usuarios. En redes sociales numerosos pasajeros recordaron el estilo distintivo que durante años caracterizó al servicio, especialmente en los recorridos nocturnos. “Era el bondi con más onda para viajar de noche, con luz azul, whisky y bar decorativos, música y cortinas cerradas. Lo tenía todo”, resumió un usuario en uno de los mensajes que circularon tras conocerse la venta.
Detrás de esa identidad había también un modelo empresarial distinto al de los grandes grupos actuales. La 109 funcionaba históricamente bajo un esquema casi cooperativista, donde muchos choferes y propietarios tenían participación directa en la empresa. Esa cercanía generaba una relación diferente entre trabajadores y pasajeros. “Uno podía hablar con cualquier chofer y comentar alguna situación. No respondían como empleados sino como dueños. El 109 era una familia”, expresó otro pasajero habitual que siguió durante años la historia de la línea.
Durante décadas, la empresa fue considerada un modelo dentro del sector por su forma de organización y por el sentido de pertenencia que existía entre los trabajadores. Para muchos vecinos de barrios como Villa del Parque, Monte Castro, Liniers y Floresta, la línea tenía además un componente afectivo que excedía al simple viaje cotidiano.
Detrás de la venta aparece también un problema que desde hace tiempo afecta a numerosas compañías medianas y pequeñas del sistema: la dificultad para afrontar inversiones millonarias en renovación de unidades. La empresa Transportes Nueve de Julio no estaba en condiciones de adecuarse rápidamente a las nuevas exigencias del Gobierno porteño, que obliga a las líneas bajo jurisdicción de la Ciudad a reducir la antigüedad máxima de sus colectivos a diez años.
La situación refleja un cambio tecnológico profundo en el sistema de transporte. A partir del próximo año, las nuevas unidades deberán ser a GNC o eléctricas, una transición que requiere inversiones muy elevadas. En ese escenario, solamente los grandes grupos empresarios parecen tener capacidad financiera para absorber líneas y renovar flotas completas en poco tiempo.
La compra de la 109 y la 181 profundiza así la creciente concentración empresaria en el transporte urbano del AMBA. Distintos especialistas advierten que el sistema tiende a quedar dominado por unos pocos grupos de gran escala, mientras desaparecen progresivamente las compañías independientes.
Con la llegada de Metropol comenzará una nueva etapa para una de las líneas más emblemáticas de la Ciudad. Habrá colectivos nuevos, pero para muchos pasajeros, una parte importante de la historia del 109 quedará inevitablemente en el recuerdo.