Docentes, familias y vecinos de Villa General Mitre y La Paternal se movilizan contra el cierre de la Escuela Primaria Nº 16 “Fray Justo Santa María de Oro”, que el Gobierno porteño planea reemplazar por la secundaria “Argentinos Juniors”.

El barrio de Villa General Mitre y La Paternal se encuentra movilizado ante la posibilidad de perder una de sus instituciones educativas más históricas. La Escuela Primaria Nº 16 DE 14 “Fray Justo Santa María de Oro”, con más de cien años de trayectoria, corre riesgo de cerrar sus puertas para dar lugar a la Escuela de Educación Media Nº 2 DE 14 “Argentinos Juniors”. La decisión, denunciada como intempestiva e inconsulta por la comunidad educativa, fue atribuida al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, encabezado por Jorge Macri, y ha generado un fuerte rechazo en la zona. La primaria, ubicada en Álvarez Jonte 1964, es una de las pocas de jornada simple del distrito y se distingue por su compromiso con la inclusión, en particular con estudiantes con neurodiversidades. Su cierre no solo implicaría la desaparición de un espacio fundamental, sino también la disolución de un equipo docente con fuerte arraigo en el barrio.

La mudanza de la secundaria Argentinos Juniors responde al desalojo de su sede original, ubicada bajo una tribuna del estadio del club homónimo. Allí había funcionado desde 2007 gracias a un comodato que debía extenderse hasta el año 2100 como parte del pago de una deuda del club. Sin embargo, el acuerdo fue desconocido y la comunidad educativa del secundario se movilizó para evitar un traslado a Mataderos. La “solución” propuesta por las autoridades porteñas fue reubicar a Argentinos Juniors en el edificio de la Escuela 16. Esto significaría desplazar a toda la comunidad de la primaria hacia la Escuela Provincia de Mendoza Nº 15, en La Paternal, y fusionar ambas instituciones. Para docentes y familias, esta medida no resuelve nada: solo implica cerrar una escuela pública para abrir otra.

La noticia del cierre tomó por sorpresa a docentes y vecinos, quienes aseguran no haber recibido ningún aviso previo. La medida provocaría la desaparición de un espacio educativo fundamental para la comunidad, dejando a estudiantes y familias sin su referente histórico de enseñanza. Los trabajadores del establecimiento también se verían directamente afectados: todos los docentes serían desplazados de sus cargos, los titulares pasarían a disposición y los suplentes e interinos no saben qué ocurrirá con su futuro a partir de febrero.

“La decisión nos agarró proyectando cosas para el año que viene y de un día para otro nos dicen que la escuela se va a cerrar. Estamos todos muy conmocionados”, expresó Lucía González, docente de la primaria, quien advirtió que solo quedarían dos escuelas de jornada simple en todo el distrito. González destacó que la Fray Justo es “muy querida y requerida por su trabajo en inclusión”. Del lado del secundario, el docente Leandro Molinaro también mostró su disconformidad: “No queremos mudarnos al edificio de la primaria. Esto pone en duda el futuro laboral de muchos docentes y afecta a una escuela muy arraigada en el barrio”.

Ambas comunidades educativas han unificado fuerzas bajo el lema “Una escuela por otra no es solución”. Con festivales, semaforazos y abrazos simbólicos, reclaman que ninguna institución pública sea sacrificada para resolver otra problemática. Mientras tanto, el Ministerio de Educación porteño, dirigido por María de las Mercedes Miguel, aún no dio explicaciones claras ni presentó una resolución oficial. La incertidumbre crece y el barrio se organiza para defender lo que considera propio: su escuela, su historia y su derecho a la educación pública.