El mes de mayo comenzó conmoviendo al país con el estreno de la serie audiovisual EL ETERNAUTA  y culminará con el estreno del largometraje EL PILETERO, EL METRODELEGADO Y EL CADÁVER.

El 30 de abril se produjo en Argentina y en buena parte del mundo un cimbronazo audiovisual de proporciones: Luego de 7 años de maduración del proyecto, finalmente se estrenó en la plataforma Netflix la primera temporada (6 capítulos) de la serie argentina EL ETERNAUTA basada en la historieta homónima del escritor y geólogo, Héctor Oesterheld  y del dibujante Francisco Solano López, publicada en 1957 (plena dictadura antiperonista) en Hora Cero semanal. Una historia de ciencia ficción en la que un grupo de amigos se organiza para repeler un ataque extraterrestre a la ciudad de Buenos Aires. La serie, dirigida por Bruno Stagnaro y protagonizada por Ricardo Darín, se encaramó rápidamente a la cima de los rankings en toda Latinoamérica y en muchos países europeos y asiáticos. Un audiovisual argentino triunfando en todo el planeta contradiciendo el prejuicio que existe en cuanto a que el género fantástico sólo puede ser abordado con eficiencia por algún país del Hemisferio Norte, y a pesar del desprecio evidente que el gobierno argentino siente por los productos audiovisuales de su propio país. Esto deja en claro que sin la existencia de un Instituto de Cine promoviendo la actividad en el territorio nacional, hubiera sido imposible realizar una serie como EL ETERNAUTA, que hoy nos llena de honores. Netflix (ni el estado español, ni el canadiense, socios de este proyecto) nunca se hubieran embarcado en realizar una superproducción en un país sin una industria audiovisual consolidada. Esa industria (entre otras), que el propio gobierno argentino de Javier Milei quiere destruir. La historia de esta resistencia colectiva contrasta con  la que propone el liberalismo radicalizado. La idea de “Nadie se salva solo” se opone a la de “Sálvese quien pueda” imperante actualmente en nuestro país. La serie pone también al descubierto el aniquilamiento bestial que sufrió la familia Oesterheld entre 1976 y 1977, durante la última dictadura militar. La desaparición y asesinato de Héctor, sus cuatro hijas, Diana, Beatriz, Estela y Marina, dos de ellas embarazadas, y tres de sus yernos. Sólo quedaron vivos Elsa Sánchez, la esposa del escritor, y dos de sus nietos, Fernando y Martín, quienes aún continúan buscando a sus familiares apropiados. Este es uno de los puntos de contacto entre la serie EL ETERNAUTA  y el largometraje documental EL PILETERO, EL METRODELEGADO Y EL CADÁVER, dos producciones audiovisuales muy disímiles en algunos aspectos y al mismo tiempo, muy hermanadas en otros. Ambas, de alguna manera, proponen a la Argentina como a una fábrica de héroes desconocidos. Al héroe colectivo del que habla la obra de Oesterheld se le suman estos dos héroes trabajadores de las profundidades que protagonizan la película dirigida por Eduardo de la Serna: Kike Ferrari, el escritor que trabaja limpiando los oscuros pasillos del subte de Buenos Aires y Félix Bruzzone, el escritor que trabaja limpiando piletas en las soleadas quintas del gran Buenos Aires.  Kike escribe desde las certezas que le brindan su militancia política y sindical, Félix desde las dudas que le confiere ser hijo de padres desaparecidos. ¿Cómo no imaginar un posible hermano o hermana desconocido caminando por las mismas calles que él transita? Esos dos mundos tan diferentes, uno subterráneo, el otro subacuático, se encuentran en algún punto de la profundidad, allí donde los protagonistas hallan un cadáver ¿De quién es el cuerpo que está adentro de esa bolsa negra? EL PILETERO, EL METRODELEGADO Y EL CADÁVER, un largometraje teñido por la ironía y el humor absurdo, donde el mundo imaginario y el real se entremezclan todo el tiempo, fue aclamada por el público francés en su paso por el prestigioso Festival de Cine Latino de Toulouse y definida por la prensa francesa como “Alegre y combativa”. Se estrena el 29 de mayo en el Cine Gaumont de la ciudad de Buenos Aires. 

Dos producciones audiovisuales argentinas muy diferentes en su concepción pero asociadas en su camino por rescatar la memoria y despertar el sentido de lucha y resistencia de un pueblo al que muchos pretenden hipnotizar con cantos de sirenas para intentar someterlo con mayor facilidad.