A medida que avanza el traslado del penal, crece la discusión sobre el uso del terreno que quedará vacío en uno de los espacios más grandes del barrio.
El traslado de la cárcel de Devoto al nuevo complejo penitenciario de Marcos Paz volvió a poner en el centro del debate el destino de uno de los terrenos más extensos y emblemáticos de Villa Devoto. Mientras el Gobierno porteño avanza con el cierre del histórico penal, vecinos y organizaciones barriales reclaman que el predio se transforme en un gran parque público, frente al temor de que se habilite un desarrollo inmobiliario con torres de gran altura.
La discusión no es nueva, pero cobró fuerza en los últimos meses a medida que el traslado comienza a tomar forma concreta. El eje del conflicto enfrenta dos modelos opuestos de ciudad: por un lado, la creación de un espacio verde de uso público en una zona densamente urbanizada; por otro, un emprendimiento inmobiliario que podría modificar de manera irreversible la identidad urbana de Villa Devoto.
Desde hace décadas, distintos gobiernos anunciaron el traslado de la cárcel, reconociendo que su permanencia en un área residencial consolidada resulta anacrónica. A comienzos del siglo XXI, la relocalización del penal fue repetida en diferentes gestiones, incluido el anuncio de 2018 firmado por Horacio Rodríguez Larreta y el entonces ministro de Justicia de la Nación, Germán Garavano, con la promesa de liberar terreno para “generar más espacios públicos”.
La expectativa vecinal vuelve a activarse en 2026, a medida que el avance de las obras en Marcos Paz hace más cercano el cierre definitivo del penal. Para muchos vecinos, el cierre de la cárcel no representará el fin del conflicto, sino el comienzo de una discusión aún más profunda: qué ciudad se quiere construir sobre ese terreno una vez que quede vacío. Del resultado de ese debate dependerá, en gran medida, el futuro urbanístico y social de Villa Devoto.