Por Eduardo de la Serna
En el decir popular “Hacer la vista gorda” significa hacerse el distraído, mirar para otro lado, ignorar la realidad por conveniencia. En esta Argentina de 2026 hay una parte importante del electorado, identificado en su mayoría con las ideas políticas de la derecha, que desde hace dos años está haciendo “la vista gorda” a la corrupción galopante que promueve el gobierno de Javier Milei. Es verdad que los medios de comunicación más importantes contribuyen sin pudor a ocultar los manejos turbios del gobierno ya sea generando cortinas de humo permanentes o simplemente ignorando los sucesos delictivos que tienen como protagonistas a la plana mayor del oficialismo y también es cierto que el Poder Judicial Argentino es capaz de impartir injusticia como pocos en el mundo, pero aun así no se puede eximir de responsabilidad a los ciudadanos que siguen apoyando a un gobernante que constantemente hace apologías del delito, que lo promueve abiertamente. Llama la atención que este sector social, que se muestra siempre predispuesto a castigar con dureza los posibles hechos de corrupción de la oposición peronista, calle ante la catarata de mugre que destila la política oficial. Está claro que si la corrupción fuera un tema de importancia para los votantes, la izquierda debería ganar todas las elecciones con holgura. Pero no es así. La sociedad está enferma de un moralismo mediático, una cáscara vacía de contenido, un cacareo constante que sólo se aplica a los ajenos y nunca a los propios. El anuncio del Ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger de una serie de cambios en la normativa de la ANAC, Administración Nacional de Aviación Civil, entre los que se encuentra la eliminación de la obligatoriedad de presentar un plan de vuelo que tenían todos los aviones, constituye una ayudita más para fomentar la actividad del narcotráfico en la Argentina. Más allá de que la reglamentación continúe vigente para la zona norte del país a partir del paralelo 29, se trata de una invitación clara para que las avionetas narcos circulen libremente por la mayor parte del territorio nacional. Si relacionamos esta sorprendente noticia con que en los últimos 6 meses se han encontrado 6 avionetas abandonadas en la República Argentina, todas ellas vinculadas al narcotráfico, incluso una de ellas con la droga adentro y que todas ellas fueron halladas al sur del paralelo 29 en territorios santafecino y bonaerense nos daremos cuenta del enorme favorcito que la medida del nefasto ministro Sturzenegger le hace a la circulación de droga por el país ¿Cuántas medidas más piensa tomar este gobierno para favorecer a sus socios del narcotráfico? Ya les dio un blanqueo sin justificar origen del dinero y la inocencia fiscal, ahora les garantiza aeronavegación libre. Todo el mundo sabe que el narco apoyó la campaña de La Libertad Avanza y que financia su gobierno. Si no hubieran estado los Estados Unidos de Norteamérica de por medio, Javier Milei nunca hubiera entregado ni a Fred Machado, ni a José Luis Espert. Argentina se está convirtiendo en un narco estado como Ecuador o México donde las bandas de narcotraficantes ejercen un gobierno paralelo controlando territorios y funcionarios. Pero buena parte de la población, hace que no lo ve. Finge ceguera y sordera. Las evidencias se acumulan una atrás de otra pero parecen no ser suficientes. Ni las declaraciones del presidente a favor de diferentes delitos como la evasión impositiva, la compra venta de órganos, la trata de personas, el contrabando, el narcotráfico, las estafas ni su admiración por Al Capone quien además de cometer innumerables delitos económicos ha sido responsable de más de un centenar de asesinatos, ni haber vendido las candidaturas de su espacio al mejor postor, ni haber promovido una cripto estafa como COIN X, ni ser directo promotor de la estafa LIBRA durante el ejercicio de su presidencia, ni estar directamente involucrado por su abogado en la causa ANDIS para quedarse con el dinero de los discapacitados, ni compartir abogado con el narco Fred Machado, ni tener como ministro de justicia a un defensor de narcotraficantes, han logrado que una buena parte de la población argentina piense que el presidente es un corrupto incapacitado para ejercer el cargo ¿Seguirán haciéndose los distraídos también con estos nuevos apoyos al narcotráfico? ¿Seguirán tragando sapos con sus ojos ciegos? ¿Seguirá engordando esa vista gorda hasta que un día les explote delante de sus narices y deje ante sus ojos un paraíso narco?