El acceso a la vivienda en la Ciudad de Buenos Aires sigue siendo uno de los problemas estructurales más profundos y desatendidos.
A eso se le suma la escasa cantidad de espacios verdes por habitante, un indicador clave de calidad urbana. Mientras algunos pocos logran aislarse en entornos “seguros” y diseñados para su comodidad, miles de vecinos siguen viviendo sin plazas cercanas, sin sombra, sin aire.
“Bienvenidos al primer Country Urbano de Buenos Aires”. Con ese eslogan, el grupo inmobiliario ECIPSA promociona MilAires, un complejo cerrado que comenzó a construirse hace algunos años en tres hectáreas del barrio de Villa Devoto. Aunque el Código Urbanístico prohíbe expresamente la existencia de barrios cerrados en el ámbito porteño, el desarrollo avanzó bajo la figura de “complejo residencial” y generó fuertes críticas desde distintos sectores.
“Por las dimensiones del emprendimiento tal como fue publicitado, por normativa deberían ceder entre el 25 y el 50 por ciento del terreno para espacios públicos”, advirtió el legislador Matías Barroetaveña. Pero eso no ocurrió.
La historia del predio —ubicado sobre la colectora de General Paz, entre Salvador María del Carril y Lastra— es larga. Allí funcionaron una terminal de colectivos, un obrador, un depósito de camiones, un playón de la Policía Federal, y hoy una de sus tres parcelas aún alberga la Escuela N.° 19 y un polideportivo del Distrito Escolar N.° 17.
Según la desarrolladora, el proyecto ocupa más de 29.000 m² y demandará una inversión total de 100 millones de dólares. Incluirá cinco edificios de cinco pisos, unidades de entre 30 y 136 m², amenities y parrilla en cada departamento. Las entregas están pautadas en tres tramos, el último de ellos previsto para 2026.
La polémica gira en torno al modelo de ciudad que propone. Según el artículo 4.1 del Código Urbanístico vigente, toda urbanización de más de una hectárea y media debe ceder entre el 25% y el 50% del terreno a la Ciudad, para uso y utilidad pública. De esa cesión, al menos un tercio debe ser destinado a espacios verdes de acceso irrestricto.
Pero MilAires ofrece calles internas, circulación cerrada y amenities exclusivos. Aunque en letra chica aclaran que “la palabra ‘country’ es referencial”, la publicidad y el diseño del complejo refuerzan la idea de enclave aislado: “Un entorno cerrado y seguro en Villa Devoto”.
Mientras tanto, la tensión persiste entre dos modelos urbanos: uno que apunta a la fragmentación y privatización del espacio, y otro que reclama una ciudad más integrada, con acceso igualitario al suelo, a la vivienda y a la vida urbana de calidad.