Juan Luis González es periodista y escritor. Trabaja en Revista Noticias y escribió el libro: “El loco: La vida desconocida de Javier Milei y su irrupción en la política argentina”.

¿Cómo es tu relación con el barrio en el que naciste?

Fuerte. Soy del barrio de Flores, me mudé ahí cuando tenía cuatro o cinco años, viví hasta los veintipico y hace un tiempito que volví y estoy muy contento. De hecho me mudé a diez cuadras de donde me crié, que siguen viviendo mis viejos. El departamento al que me mudé, cuando lo fui a ver, subí y salí al balcón y se veía la cancha de san lorenzo, así que me encantó. Me cuesta pensarme en otro lado. 

¿Cómo es la relación de Milei con su barrio?

Él nació en zona norte y se mudó de chico a Devoto. Él hace primaria y secundaria en el Cardenal Copello. Pero tiene cero relación con el barrio. Que es la misma relación que tiene con todo. Hace dos semanas me junté con una señora que fue un poco su madrina adoptiva, una señora que lo trató mucho. Y me decía: Milei no sabe querer. Nunca supo querer. De hecho me cuenta que ellos se pelean en el 2020 y nunca más se habló. Cambió la página al otro día. Que es algo que uno nota mucho en La Libertad Avanza, que en el momento en que se pelean con vos, pasás a ser el enemigo número uno. Eso es consecuencia de una falta de ejercicio en política, pero también consecuencia de esta imposibilidad de Milei. No sabe relacionarse con la dimensión humana, que es fundamental en la política. Eso en el barrio de Milei se notaba. Yo hablé con compañeros de colegio. Milei era un tipo que, siendo arquero de chacarita, no se iba a jugar un picado con los muchachos sino que se iba a la casa. No salía con los compañeros. Nunca más volvió al colegio, nunca más habló con los ex compañeros, nada. Ahí es donde le ponen el apodo “El Loco”.

¿Cómo fue el trabajo de llegar a entablar conversaciones con referentes y militantes de La Libertad Avanza?

Fue el mayor desafío de mi carrera, sin dudas. Escuché mucho este tipo de frases: vos no vas a entender porque sos un zurdo que tenés arito. O: no vas a entender, porque laburás en Noticias, que son todos K… cosas que vos decís ¿qué país están viendo? Entonces era muy jodido. Ellos están muy convencidos, y replican la forma de su lider: su lider dice textualmente que el que piensa distinto es una mierda humana. Textual. Imaginate cómo derrama eso en el resto de su gente. No es un debate que vos tenés con Vargas Llosa, que el tipo piensa otra cosa, pero es un trato civilizado. Acá hay mucho de bravuconería, tironeo, con el adicional de que mucha de esta gente nunca hizo política, por lo tanto, entre otras cosas que no saben, es tratar con un periodista. Por un lado es muy divertido porque en una charla salen cincuenta temas distintos. Yo hasta Milei cubrí peronismo. El peronista fuma abajo del agua, vos le vas a hacer una entrevista y a lo mejor con suerte te volvés con un dato, y probablemente ese dato el tipo te lo quiso dar. Acá vos vas y te volvés con quinientos quilombos distintos, uno es terraplanista, otro piensa que lo eligió dios, otro clona perros, el otro es amigo de Videla. En un punto es muy divertido, pero esa cosa lúdica que tenía, ahora es una película de terror.

¿Cómo fueron tus encuentros con Milei?

Lo entrevisté varias veces. La última habrá sido en agosto del 2021. Y habré hablado un par de veces más con él hasta la tapa de los plagios. Ahí se rompe mi relación con él. Yo empiezo a escribir el libro unos meses después, y no me consta que lo haya leído, aunque por supuesto que lo conoce porque se lo han preguntado en entrevistas, y le tiene prohibida a su gente hablar conmigo.  

En ese sentido, ¿sentís que el gobierno de Milei va a ser persecutorio?

Sí, por supuesto. No hay que hacer futurología. Hace dos o tres meses le dijo a Facundo Pastor: cuando sea gobierno, vos vas a correr. Pero no sabemos qué significa “correr” para Milei. Eso pasa con muchas cosas que dijo, siempre fue de hablar, pero hasta ahora no hizo nada. Ahora es gobierno. No sé hasta dónde va a llegar… no sé si él sabe. Te diría que no. No se si sabe en qué se está metiendo. Lo vi el otro día en su segundo discurso, el día que ganó. La gente empezó a cantar “Cristina presa” y él no supo qué hacer con eso, da la sensación de que no se da cuenta hasta dónde derrama las cosas que dice. Es una propuesta que nunca incorporó a su campaña. En los años previos el antikirchnerismo no fue un tema, de hecho él se jactaba de no ser gorila, a diferencia del liberalismo tradicional. Entonces cuando pasa esto no sabe muy bien qué hacer con su público, no los alienta pero tampoco los calla. No sé si él es consciente de lo que significa correr en este país, estamos en Perfil, donde se han secuestrado periodistas. De hecho Milei solamente da notas en lugares donde está prohibido hacer periodismo. Lo contó Silvia Mercado. El libro sale en Julio. A los tres o cuatro días Milei va a La Nación+ y ella quiere hacer una pregunta de libro y no la dejan, la empiezan a interrumpir y no la dejan. A los dos o tres días Mercado cuenta en su programa de radio que en LN+ los productores no la dejan trabajar. Que cuando viene Milei los productores le dicen que no hagan preguntas que lo puedan incomodar, porque Milei se va a enojar y se va a ir a otros canales, y se va al rating.

¿Y habiendo escrito un libro, te preocupa tu situación personal?

Hasta ahora solo tuve las típicas puteadas y amenazas de redes. Es verdad que Milei tiene algo particular, que es su nivel de violencia, y eso derrama. Pero creo que hasta ahora pasó lo que pasa cuando escribís un libro de un lider político, pero es un tema que no está en mi cabeza.

¿A qué dedica Milei su tiempo libre?

Es un obsesivo, no tiene tiempo libre, no existe ese concepto. Imagino que ahí debe meter la relación con los perros, pero ahora no los está viendo porque está instalado en el Hotel Libertador.

¿Mira películas, lee?

Antes de toda esta locura era fanático de la lectura. Fanático. Él es un tipo muy austero, que no creo que tenga problemas de corrupción personales. Su equipo puede ser porque es un cambalache. Pero él es un tipo austero, que cree en lo que dice. Hasta que tuvo ese pedo místico que vino dios y le dijo que se tenía que meter en política, él decía que su sueño era comprar una casa grande y cómoda para la hermana, un patio para los perros, y él hacerse un quincho en el fondo en el que tuviera solo una cama y las paredes llenas de libros. Tirarse en la cama a leer libros todo el día, ese era su sueño. Pero no tiene amigos, no mira fútbol, no sabe dar besos, es algo bizarro para un presidente, pero la interacción humana la tiene bloqueada. Es un poco triste, es la vida que le tocó.

¿Va a haber una segunda parte del libro?

Voy a seguir en tema seguro, porque soy periodista de política, laburo en un semanario, y cubriendo el gobierno voy a estar cubriendo a Milei. No descarto seguir. El año fue una aplanadora, y estoy pensando en cortísimo plazo. Hay algunas ideas que se me ocurren, la figura de Karina Milei es muy interesante, también me interesa el formato audiovisual.