Editorial publicada en la edición número 131 de La Brújula Barrial de enero de 2024, escrita por Eduardo De la Serna.

Parece el título de una comedia inglesa, pero no lo es. El 19 de noviembre de 2023 ocurrió un suceso pocas veces visto en la historia de la humanidad: Un pueblo, el argentino, decidió suicidarse. Una decisión tomada democráticamente por una mayoría estrecha pero clara. Para Sigmund Freud, el suicidio es la expresión de una carga inconsciente de hostilidad dirigida contra el objeto amado. Algunos rasgos predominantes en la personalidad de los suicidas son: La agresividad, la irritabilidad y el aislamiento social. No es casualidad, entonces, que estas sean las características predominantes en los votantes de Javier Milei y en él mismo. ¿Qué influenció a la mayoría del electorado para tomar semejante resolución? Empecemos por resaltar algunos preceptos que históricamente han tenido peso en las elecciones y en estas circunstancias  parecieron no tener incidencia. Varios mitos electorales se vinieron abajo.

  1. Hacer obras no sumó votos. El gobierno de Alberto Fernandez finalizó más de 4.000 obras públicas a lo largo y ancho del país. Su gran obra; el gasoducto Néstor Kirchner, se terminó en tiempo record antes de las elecciones para beneplácito del candidato Sergio Massa, pero ni el presidente logró recomponer su imagen, ni el candidato ganar las elecciones. Otro tanto le ocurrió a Horacio Rodríguez Larreta, ni las obras faraónicas en las que nos embarcó, ni arreglar todos los años la misma vereda, le sirvieron en la carrera presidencial. Perdió la interna partidaria con claridad contra una candidata que ha hecho mucho daño en su extensa carrera política pero ni una sola obra.
  2. Conocer y controlar un territorio,  no sumó votos. El mundo virtual ha vencido al mundo real. El candidato de internet se impuso al de carne y hueso. Milei no tenía gobernadores, ni intendentes pero ganó en provincias que nunca visitó y en ciudades en las no tenía ni un mísero local partidario. ¿Será que el futuro de la democracia estará dominado por hologramas y políticos de pantalla?
  3. La corrupción sigue quitando pocos votos. Federico Otermín de Unión por la Patria ganó la intendencia de Lomas de Zamora pese a que a su ex jefe y predecesor en el cargo, Martín Insaurralde, de estrecha relación con el mundo del juego, fue encontrado dilapidando fortunas en el exterior.

De cualquier manera este ítem hace rato que dejó de tener importancia electoral, sino Mauricio Macri, un hombre con más de 200 procesos judiciales en su contra, muchos de ellos por delitos económicos previos a su entrada en la política, jamás hubiera sido Intendente y mucho menos presidente de la Nación. Más allá de las chicanas de café, la alaraca mediática y las denuncias de Graciela Ocaña, si la corrupción fuera un tema de importancia para la ciudadanía, la izquierda debería tener mucho más que un 3% de los votos, ya que, por lo menos, en los últimos 40 años de democracia ninguno de sus referentes ha aparecido ligado a sucesos de este tipo.

  1. La ola verde no se tradujo en oleada de votos femeninos contra Milei. El triunfo obtenido con la promulgación de la ley de derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, fue una victoria pírrica. Dejó un tendal de heridos, insatisfechos y disconformes poderosos dispuestos a vender cara su derrota y detener el avance feminista de los últimos años. Generó una camada de hombres jóvenes listos para pelear por los privilegios patriarcales. El 53% que representa el voto femenino, no se hizo sentir a la hora de frenar el acenso al poder de un misógino violento como el actual presidente.

Así como estos temas o condiciones dejaron de influenciar en el electorado, otras razones se mantuvieron y aparecieron nuevos fenómenos electorales que propiciaron este suicidio colectivo que seguiremos desarrollando en la próxima editorial.

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