Desde el 1 de septiembre, el precio de los combustibles registró un nuevo incremento en todo el país. En la Ciudad de Buenos Aires, algunas variedades alcanzaron aumentos superiores al 6 por ciento, superando los $1000 por litro en todas sus versiones.
El Gobierno nacional ha autorizado un nuevo aumento en el precio de los combustibles, vigente desde este domingo 1 de septiembre. Este ajuste, del 3% en promedio a nivel nacional, alcanzó incrementos más significativos en la Ciudad de Buenos Aires, donde en algunos casos, el alza fue del 6,75%. La medida se da en un contexto de subas continuas, que se han repetido mes a mes debido a la actualización del impuesto a los combustibles líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (IDC), impulsadas por las fluctuaciones del dólar.
El aumento se formalizó mediante el decreto 770/2024, publicado en el Boletín Oficial y firmado por el ministro de Economía, Luis Caputo. Con este nuevo ajuste, todos los tipos de combustible en la Ciudad de Buenos Aires superan la barrera de los $1000 por litro. La nafta súper, por ejemplo, pasó de $992 a $1021 por litro, mientras que la premium, que costaba $1226, ahora se vende a $1263. En el caso del gasoil súper, el precio subió de $1032 a $1063, y el diésel premium aumentó de $1312 a $1351.
Desde el Gobierno justificaron el incremento al señalar que se busca «continuar con la finalidad perseguida a través de los decretos anteriormente señalados» y que, para mitigar el impacto, se optó por diferir parcialmente los efectos de los aumentos que hubieran sido aplicables desde el 1° de septiembre.
Es importante destacar que, desde que Javier Milei asumió la presidencia, el valor de los combustibles ha experimentado un alza acumulada del 135% en los primeros siete meses del año, muy por encima del 86% de inflación registrada en el mismo período. Esta tendencia de incrementos sostenidos ha generado preocupación tanto en consumidores como en sectores productivos, que ven cómo los costos logísticos siguen en ascenso.
El ajuste de septiembre se suma a una serie de aumentos que han marcado el año, en un contexto de incertidumbre económica donde el precio del dólar y la inflación continúan siendo factores determinantes en la política de precios de los combustibles. En tanto, las estaciones de servicio en la Ciudad de Buenos Aires ya reflejan estos nuevos valores, con lo que el impacto en el bolsillo de los consumidores se hace cada vez más evidente.