La decisión de AySA de cerrar sus oficinas plantea un desafío para los sectores que no tienen acceso a la tecnología, como los vecinos más mayores.

Desde el 27 de septiembre, la empresa AySA cerró definitivamente la oficina de atención al público ubicada en la calle Navarro 4201, en Villa Devoto. Esta decisión es parte de un plan más amplio impulsado por la nueva Ley Bases, aprobada bajo la gestión de Javier Milei, que permite la privatización de empresas estatales y ha llevado al cierre progresivo de todas las sucursales de AySA en todo el país.

La sucursal de AySA en Villa Devoto era un punto para muchos vecinos que acudían a realizar trámites, consultas o simplemente recibir atención personalizada sobre sus servicios de agua y saneamiento. El cierre de esta oficina, que funcionó durante años plantea interrogantes sobre el futuro de ese espacio, ubicado en una zona donde los desarrollos inmobiliarios han crecido exponencialmente en los últimos años. El temor es que, en lugar de mantener un espacio de utilidad pública, se convierta en un nuevo edificio residencial o comercial.

Según la empresa, este movimiento está alineado con un esfuerzo por «modernizar» sus servicios y adoptar un modelo de atención completamente digital y telefónica. La meta es finalizar este proceso durante el mes de octubre de 2024.

Desde la empresa estatal explicaron que esta transición responde a un cambio en el comportamiento de los usuarios, quienes en su mayoría han optado por gestionar sus consultas y trámites a través de canales digitales.

A partir de ahora, quienes necesiten realizar trámites como consultar facturas, verificar el estado de su cuenta o adherirse a planes de regularización de deudas, deberán hacerlo a través de la plataforma online de AySA, su aplicación móvil o las redes sociales de la empresa. Los números de contacto también seguirán activos, brindando soporte tanto para gestiones comerciales como para consultas técnicas.

AySA ha reforzado la atención en su sede central, ubicada en el histórico Palacio de Aguas Corrientes en Riobamba 750, en la Ciudad de Buenos Aires, y ha lanzado Unidades Móviles de Atención al Usuario para asistir en puntos estratégicos de la concesión.

El cierre de las oficinas presenciales de AySA ha generado críticas entre ciertos sectores, particularmente entre los vecinos más mayores o aquellos que no tienen acceso a la tecnología para resolver sus trámites online. Aunque desde la empresa afirman que las líneas telefónicas siguen siendo una alternativa, para muchos la atención cara a cara era fundamental.