El mural en homenaje a Jorge Larroca, pintado en 2002 por Julio Timo, fue demolido durante las obras de refacción de la plaza Ramona Gastiazoro de Brontes. Vecinos y referentes culturales denuncian falta de planificación y sensibilidad por parte de las autoridades.

El barrio de San Cristóbal perdió esta semana un símbolo de su identidad. El mural que homenajeaba al historiador local Jorge Larroca, ubicado en el paredón del bajo autopista de la plaza Ramona Gastiazoro de Brontes, fue demolido como parte de las obras de remodelación impulsadas por la Junta Comunal 3. La decisión, tomada pese a las propuestas de preservación realizadas por vecinos y especialistas, despertó críticas por la falta de consulta y la desatención al patrimonio cultural del barrio.

El mural, inaugurado el 20 de noviembre de 2002, había sido pintado por el artista plástico Julio Timo con la colaboración de Fernando Eguía, hijo de dos fundadores de la Junta de Estudios Históricos de San Cristóbal. Durante 22 años, la obra fue restaurada regularmente y respetada por los vecinos, quienes la consideraban un emblema de la memoria barrial. Sin embargo, la reciente refacción de la plaza marcó el final de este ícono.

Adrián Dubinsky, presidente de la Junta de Estudios Históricos «Jorge Larroca», expresó su descontento: “La falta de planificación y la insensibilidad artística llevaron a esta demolición injustificada. Proponíamos alternativas viables, pero no fuimos escuchados”. Según Dubinsky, en septiembre de este año, junto al arquitecto Marcelo Magadán, especialista en patrimonio, presentaron una solución técnica para preservar el mural sin comprometer la estabilidad del paredón. Sin embargo, el proyecto fue ignorado por la Comuna.

La presidenta de la Junta Comunal 3, Silvia Collin, había informado previamente a los vecinos que el mural sería derribado por razones de seguridad estructural. Según Dubinsky, esta explicación contradice los compromisos asumidos por las autoridades en reuniones previas. “El 20 de noviembre, exactamente 22 años después de su inauguración, recibí fotos del mural demolido. No hubo tiempo para plantear una alternativa”, denunció.

El mural no solo era un homenaje a Jorge Larroca, historiador esencial para la identidad sancristobaleña, sino también un recordatorio de la historia del barrio, marcada por las expropiaciones de la dictadura para la construcción de la autopista. Ahora, su demolición pone en evidencia lo que Dubinsky llama “la brutalidad con que trataron al patrimonio comunitario”.

La Junta de Estudios Históricos, junto con vecinos y colectivos culturales, exige que se priorice la preservación del patrimonio en futuras intervenciones y que se garantice la participación comunitaria en las decisiones que afecten la identidad del barrio. “Si bien el mural ya es parte del pasado, su memoria será el motor para luchar por preservar lo que queda y construir una gestión pública que verdaderamente respete a la comunidad”, concluyó Dubinsky.