El Tokio reabre con su barra original, sus platos tradicionales y un espíritu que trasciende generaciones.

El regreso de El Tokio ha generado gran expectativa en Villa del Parque. Muchos vecinos se acercan a curiosear y compartir anécdotas del pasado. Miguel, emocionado, cuenta que algunos antiguos clientes lo reconocen como «Miguelito» y le relatan historias de su padre que él mismo desconocía.

En la esquina de Álvarez Jonte al 3500 y el pasaje Tokio, el tradicional toldo verde de chapa anuncia el esperado regreso del bar El Tokio, un verdadero emblema del barrio. La reapertura de este icónico café es todo un acontecimiento para los vecinos, que celebran la recuperación de un espacio con más de 70 años de historia.

Miguel Feas, hijo del inmigrante gallego que administró El Tokio desde los años 50 hasta 2002, se crió entre sus mesas. Desde pequeño, era habitual verlo correr al local tras la escuela para abrirse una chocolatada. Su vínculo con el bar marcó su vida, y fue esa conexión la que lo llevó a asociarse con Martín Conte, un amigo con quien trabajó en un banco y que luego se volcó al rubro gastronómico. Juntos, decidieron poner en valor el histórico café.

El plan de reapertura tomó forma en 2023. Martín y Miguel encararon la obra con la intención de preservar el espíritu del café. Respetaron la barra original, los pisos de baldosas calcáreas de 1930 y restauraron el emblemático toldo verde, con una leve actualización en el color. Además, volvieron a colgarse dos cuadros históricos: un retrato de Jesús Feas y una réplica de «El triunfo de Baco» de Velázquez, donados por un artista que vivió en el bar en los años 60.

Jesús Feas, padre de Miguel, nació en 1934 en Santiago de Compostela y emigró a la Argentina en 1950. Su primer trabajo fue como lavacopas en El Tokio, luego se convirtió en mozo, cocinero y, finalmente, en dueño del comercio. Durante años, el bar fue el punto de encuentro de vecinos, trabajadores y bohemios del barrio. Con su esposa Nélida a cargo de la cocina, el local se hizo famoso por sus platos caseros: tortilla española, mondongo y albóndigas con puré, entre otras delicias.

El bar vivió su apogeo en los años 60, cuando abría a las siete de la mañana y cerraba entrada la noche. Jesús atendía a clientes de toda la vida, quienes tenían sus mesas fijas y compartían charlas, partidas de cartas y un buen vermú. Para Jesús, el bar era su vida: nunca se tomó vacaciones y hasta en los asados familiares se aseguraba de que El Tokio siguiera funcionando.

Con el tiempo, la economía golpeó a muchos bares tradicionales y El Tokio se enfocó más en ofrecer sándwiches y minutas. En 2002, Jesús dejó de atenderlo y, tras su fallecimiento en 2004, Miguel decidió alquilar el local. En 2009, el bar fue reconocido como parte del listado de Bares Notables de la Ciudad.

La propuesta gastronómica se mantendrá fiel a la identidad porteña, con un menú que incluirá milanesas, tortilla, croquetas, pastel de papa y albóndigas. El jefe de cocina será Matías Sosa, quien desde el principio se entusiasmó con la historia del lugar.

El Tokio abrirá desde las 8 de la mañana hasta la medianoche, ofreciendo desayunos, almuerzos, vermú por la tarde y cócteles nocturnos. También habrá música en vivo con géneros como tango, rock y jazz. “Queremos que el bar siga siendo un lugar de encuentro para los vecinos”, aseguran los socios.

Martín, por su parte, siente la responsabilidad de mantener viva esta tradición: “Estos bares son parte del tejido social. Son espacios donde la gente se encuentra, conversa y se siente acompañada”.