(Esta nota ha sido escrita en la noche del 7 de septiembre de 2025 y dado el vertiginoso ritmo del acontecer político en el país, puede quedar desactualizada en menos de lo que canta un gallo)
El presidente ya jugó todas las cartas económicas que tenía por jugar. Ya sacó todos los conejos que tenía en la galera: La motosierra, el FMI, el blanqueo, la licuadora, el “profundo amor” de Trump por nuestro país, el carry trade y festivales de bonos de todos los colores… No le quedan más trucos para estirar una agonía que se inició el mismo día en que tomó el poder y decidió poner en marcha un plan económico basado en la destrucción de la producción nacional y el estado argentino, llevado a cabo con una crueldad extrema que incluye el genocidio silencioso que desde hace más de un año están experimentando los ancianos, enfermos terminales y discapacitados en la República Argentina. Coherente con una idea que subyace desde siempre en el capitalismo extremo: “Aquellas personas que no generan riqueza, no merecen vivir”. Discurso que venimos escuchando en boca de Javier Milei y la mayoría de sus funcionarios desde el inicio de la campaña electoral y que, una vez que la Libertad Avanza llegó al poder se ha traducido en un plan concreto: Jubilaciones de hambre, quita de medicamentos a enfermos graves o terminales y quita de pensiones por invalidez. Un ensañamiento puntual y premeditado con estos sectores vulnerables que va más allá del desfinanciamiento general que se está produciendo en la acción social y sanitaria del gobierno nacional, que va más allá de las muertes producidas por los efectos indirectos de su política económica y el desmantelamiento estatal; en las rutas destartaladas con record de muertes, en el ANMAT que no puede controlar a un laboratorio que produce fentanilo defectuoso o en los hospitales de Salud Mental desfinanciados en medio de una ola de suicidios. Algo tendría que quedar claro de todo esto: La inexistencia de estado: Mata. El no pagar los impuestos: Mata.
La derecha argentina consiguió en 2023 un candidato novedoso (Agresivo, violento, con dotes histriónicas y delirantes) pero sus ideas para resolver la economía nacional son las mismas de siempre: Endeudarnos en el exterior, y utilizar el dinero prestado para organizar una timba financiera con fuga de capitales garantizada, dejando a las riquezas de nuestro territorio a merced de un grupo de vivos nacionales e internacionales. Así ha sucedido desde la última dictadura hasta el día de hoy cada vez que asumieron el poder. El anarco capitalismo de Milei no ha sido la excepción. Lo único nuevo terminó siendo el disfraz de superhéroe y los consejos de un perro muerto, el resto; más de lo mismo. Era obvio que esto volvería a suceder si se rodeaba de personajes siniestros de la política argentina como Luis Caputo, Federico Sturzenegger o Patricia Bullrich representantes de la más recalcitrante casta política y económica que tiene el país, responsables de la pobreza y la muerte de muchísimos argentinos. Nunca podía salir bien y no salió. La economía argentina va a explotar por los aires en los próximos días o a más tardar en los próximos meses. Milei no será reelegido en 2027 y si la justicia funcionara como debiera, para ese entonces tendría que estar preso. El nuevo muerto que va a dejar, lo tendrá que cargar la sociedad argentina como ya lo ha hecho en el pasado. La elección distrital de la Provincia de Buenos Aires, que representa el 37% del padrón nacional , en la que el oficialismo, compuesto por la asociación entre La Libertad Avanza y el Pro, fue apabullado en las urnas por el peronismo, no es la causa de esta crisis económica, sino la consecuencia. A Milei sólo le queda la vana esperanza de que su amigo Donald Trump vuelva a darle una parva de dólares para estirar un poco más su agonía, pero el final del juego ya está decretado. No va más. Cuanto más se prolongue esta pesadilla, mayor será el daño que tendremos que reflotar. Dicen que los seres humanos aprendemos de la experiencia y el error. No tengo muchas expectativas, pero ojalá así sea.